Mujeres del turf – Norma Sesma, con el turf en la sangre

Mujeres del turf – Norma Sesma, con el turf en la sangre

Hace unos años atrás tuve la suerte de escribir acerca de varias de nuestras mujeres del turf, y la primer nota fue a mi amiga Norma Sesma y me enorgullece volver a publicarla.

El turf está repleto de historias, de anécdotas, y de mujeres, quienes desde siempre se han dedicado a trabajar, directa o indirectamente en esta industria. Ellas traen consigo una gran historia, jocketas, entrenadoras, peonas, esposas de laburantes del turf, periodistas, personal de los hipódromos, las mujeres son una gran parte y creo que cada una aporta su grano para darle ese toque que solo una mujer logra en cada cosa que toca.

La importancia de la mujer en el mundo del turf, un mundo de por si machista, para mí es doblemente valiosa y creo que necesario contar algunas de esas historias, porque una mujer que ama al turf, es sin dudas inspiradora.

Hoy quiero dedicar este espacio a contar la historia de una mujer de fierro, laburante, fue peona, jocketa, entrenadora, hija, hermana, madraza, es para mí una gran inspiración para las mujeres del turf. Tuvimos una linda charla con mi amiga Norma Sesma, un tornado cordobés que nos cuenta un pedacito de su historia.

Contame un poco de vos y desde cuando estas con los caballos

Mi nombre es Norma Edith Sesma, nací el 17 de noviembre de 1960 en Bell Ville, Córdoba, pero crecí en Ballesteros, en un stud. En esa época, mi papa ya era cuidador de caballos y tenía su stud llamado “La Querencia”, yo nací, crecí y viví en un stud de caballos desde siempre. A los 7 años ya empecé a ayudar, llenaba las piletas, me encargaba de limpiar a los caballos, los rasqueteaba y para que no quedaran sucios en el lomo, tenía que ayudarme con un banquito porque no llegaba; a los 10 u 11 años empecé a varear, a mí me tocaban los caballos que eran mansos y los vareaba aleves, desde la raya hasta la partida, para no hacer tanta fuerza, porque de esa forma, el caballo era más manso, más tranquilo y me servía para aprender.

En aquel entonces teníamos 5 o 6 caballos, pero el stud fue creciendo, se hicieron varios boxes más y llegamos a tener alrededor de 17 o 18 boxes y la misma cantidad caballos. A los 14 años, empecé a correr en algunas cuadreras, en aquella época, (hablo del año 74 o 75) yo era la única mujer que encontré trabajando en este gremio, y fui un poco como la mascota del turf, por dos razones, la primera fue porque me gane el cariño de la gente y la otra por ser hija de mi papa, el Bicho Sesma, que estaba reconocido como un muy buen cuidador y gracias a Dios era muy respetado, porque eso también me abrió muchas puertas, así como mi hermano también que era un jockey muy reconocido, así que para todos yo era la hija de…, la hermana de … y por eso me cuidaban como tal. Era la mascota de todos los burreros, y nunca tuve ningún inconveniente con ninguno de ellos, porque los burreros somos de mucho código.

¿Qué pensaba tu familia, te apoyaba?

Nosotros éramos una especie de clan porque toda la familia trabajaba junta con los caballos, y si llegaba a haber algún empleado, era un participe más de la familia, no se lo tomaba como empleado sino como un integrante más, no había diferencias, cuando había carreras en dos o tres lugares se repartían exactamente igual los trabajos, cada uno iba para un lado y cubríamos todas.

Mi familia me alentó siempre, pero cuando no me sentí muy apoyada fue cuando tuve la oportunidad de ir a la escuela de jockeys y jocketas que se abrió en San Isidro a la que asistieron Patricia Peralta, Marina Lezcano, y otros, porque en su momento el Jockey Club de Rio Cuarto quiso mandarme a la escuela para representarlos, en un comienzo mis padres me entusiasmaron y me dieron su apoyo, pero cuando llego el momento de irme no me dejaron, no se animaron, era lógico, tuvieron miedo y estaba muy lejos de casa. Eran otros tiempos. En ese momento me sentí mal, pero los pude comprender con el tiempo.

¿Un apodo?

Me llamaban “Bichita” o “Normita”.

¿Cómo era un día de trabajo?

Un día de trabajo empezaba a las 5 am, mateábamos con mi viejo en un rinconcito que llamábamos “La Veterinaria” y ahí hacíamos todos los controles, planeábamos todos los trabajos, las carreras, los tratamientos, armábamos todo el trabajo mateando desde las 4.30 o 5 hasta eso de las 5.30 que era la hora donde largábamos con el rasqueteo, armado de camas, limpieza, masaje y después vareo de cada uno de los caballos. Empezábamos a esa hora y no terminábamos antes de las 11. Era duro, era un trabajo muy duro, éramos tres o cuatro personas para 17 o 18 caballos, así que se hacía realmente muy pesado pero lindo, este trabajo es único, porque se genera un vínculo con el animal, tan importante, tan especial que ellos te generan a vos una capacidad incalculable e inagotable de brindar amor, pero no de brindar amor solamente a los caballos, sino te sacan el amor afuera para que vos después puedas esparcirlo dentro de la sociedad. El turf me trajo muchas alegrías y muchas tristezas, la parte triste es cuando te enfrentas al desapego, cuando por alguna razón te pasas mucho tiempo atendiendo caballos con los que generas un vínculo enorme y hermoso y de golpe, el patrón decide que por H o por B el caballo se va, ya sea porque va de padrillo, porque no corre bien y va al campo o el motivo que sea, pero de golpe te encontrar con que el pingo no está y ese dolor, ese sentimiento de vacío que deja en vos es como un hueco irreparable. Esa es la única parte que no es linda de trabajar con los caballos, porque cuando trabajas con ellos sabes que ellos en algún momento se van.

¿Cuándo te hiciste entrenadora?

Cuando yo tenía 20 años, en el año 80, al ver que trabajaba a la par de todos y mi papa y mis hermanos ganaban dinero y yo no, plante bandera y dije: -bueno, yo también quiero ganar, entonces ahí mi papa me delego los caballos que corrían la larga, el me nombro entrenadora, sabía que yo era capaz porque hacía rato trabajábamos juntos, así que me dio 5 caballos y me largo, en el mismo stud con él al lado

¿Cómo fue ser mujer del turf en aquella época?

Fue difícil, pero me parece que aquella era una manera de mostrar el verdadero “feminismo”, y no este feminismo moderno que no creo que represente a las mujeres de trabajo. En ese tiempo yo era la única mujer, hace 40 años, que en medio de tantos hombres demostraba tener la misma capacidad. el mismo respeto y amor por la profesión, trabajando a la par de ellos, de igual, de mejor o peor manera, pero compitiendo siempre y demostrando que tenía las agallas suficientes para mantenerme durante tantos años en esta hermosa industria, porque estuve 20 años en esto, trabajando de igual a igual, esa fue una gran lucha al ser mujer, y eso es lo que veo y le doy de ejemplo a mis hijas, que son jovencitas, para que traten de entender que la palabra feminismo no existe, sino lo que existe es la igualdad de género, existe la misma fuerza, el mismo valor, el mismo entendimiento, la misma capacidad e inteligencia para poder desarrollar tal o cual función juntos en esta actividad.

¿Admiras a alguna mujer del turf? ¿Quién y porque?

En el año 1982 tuve la oportunidad de ir a correr a Palermo con una yegua, tordilla, que se llamaba EUCRACIA y de ganar algunas carreras. Estuve casi nueve meses en el hipódromo de Palermo parando en los boxes de tránsito, y ahí conocí a Patricia Peralta, ella fue una inspiración para mí, era una chica noble, laburadora, responsable, una pionera de corazón, de sacrificio, garra y pulmón. Después lo conoció a Elbio con quien se casó y ahora ella ya es una señora, así como yo, que participamos del turf mirando las carreras o teniendo algún caballito, pero ya no somos parte activa como antes. Ella despierta desde siempre en mi una gran admiración y respeto.

¿Cuadreras o carreras oficiales?

Si bien cuando yo me inicie en el turf se corrían solamente cuadreras, en realidad me gustan más las carreras oficiales hasta 1000m. Más de 1000m me gusta verlas, pero no para preparar. Yo como entrenadora para preparar un caballo hasta 1000 metros no le tengo miedo a nadie, sinceramente, eso me sale desde muy adentro, pero para tiros mayores a 1000m ya titubeo.

¿Un jockey favorito?

Sin lugar a dudas mis jockeys favoritos son mis hermanos, porque realmente tuvieron mucha vocación, fueron sanguíneos, muy ganadores y ¿quién no conoce la trayectoria de Hugo Sesma y de Daniel Sesma? Si tengo que nombrar un jockey de los actuales, de los que están en auge, tengo que decir Facundo Ortiz, lo admiro por cordobés, y si nos vamos a Buenos Aires; ¿que queres que te diga? hay tantos buenos jockeys, que no puedo elegir uno, porque cada uno tiene su particularidad y su especialidad en cada tramo y en cada manera de conducir a cada caballo, no es fácil elegir uno, el jugador, es el que si te puede elegir un jockey, ya sea por suerte, por el juego, porque es más ganador o por lo que sea, pero el conocedor, el que trabaja con caballos de carreras, sabe que cada uno de los jockey es mejor para un caballo diferente.

¿Un caballo?

Hemos tenido muchísimos caballos; tuvimos caballos buenos, caballos matungos, fueron muchos, yo te puedo nombrar uno, Bambino Rinti, que vino de La Pampa, con el que ganamos un montón de clásicos, por todos lados, por Buenos Aires, San Pedro, Cabrera, pero hay miles de caballos. Con cada caballo generas un vínculo diferente, una particularidad, de entendimiento. Hubo caballos con más carácter que los otros, pero siempre llegamos a un entendimiento para que en la cancha dejara todo su potencial, sea lerdo o ligero, pero siempre logramos que todo su potencial, poco o mucho, lo deje en la cancha. Es imposible que elija a uno solo.

Una anécdota

En el año 2000 compre un caballito para que los chicos anduvieran, ellos hacían salto y se me ocurrió que ese caballo podía servir para esa disciplina. Era un caballo que no servía para carrera y no tenía posibilidades de correr porque era malo, mañoso, y de ganar mucho menos, porque había corrido un montón de carreras y había ganado solo una, el animal había andado por un montón de manos y bueno, no resulto bueno para correr.

Cuando lo baje del camión en el que lo trajimos desde Cruz Alta, lo vi y me enamore, me gusto, hacia 17 años que yo no tocaba un caballo y me latió fuerte el corazón, así que pensé…

-Hay dios! ¿Cómo voy a hacer para poder enseñarle a saltar a un caballo de carreras?… -y si lo cuido?

Lo metimos en un box y ahí estuvimos. Lo tuvimos un mes y medio y lo hicimos correr una carrera en Sintra y gano, y de ahí lo llevamos a Casilda, y gano, y de ahí lo llevamos a Cabrera y gano, y de ahí a Villa María y gano y así sucesivamente todos los domingos gano, 14 carreras y después fuimos a buenos aires y le puse EL BICHO, la anécdota de esta historia y de este caballo fue ese, el nombre, porque yo dije, cuando en el programa salga anotado EL BICHO, Sesma y de Ballesteros, por obligación y por moral, no puede perder y ¿vos sabes que nunca perdió? así que esa fue la anécdota mayor y cualquier burrero te la puede contar porque la vivieron y me vieron por toda la argentina ganando carreras. Eso fue maravilloso. Eso fue el punto a la i para mi vida en el turf. Eso me dejo completamente realizada y completa.

Otra anécdota que recuerdo fue en villa María cuando trabajábamos en clan, un domingo se corrían 7 careras y nosotros anotamos 4 caballos. Con esos 4 ganamos 6 porque dos de ellos se anotaron doblete y ganamos 6, y ese domingo los burreros lo llamaron SAN SESMA, ese fue un domingo maravillo por allá por el año 77 o 78

¿Cuál era tu sueño cuando cuidabas caballos?

Cuando empecé a entrenar, mi sueño era poder tener un caballo y ganar en buenos aires, y fue ahí que después de 17 años aparece EL BICHO y con él llegue a Palermo y gané, el apareció así como por arte de magia e hicimos todo ese recorrido y logre el sueño de ganar en Buenos Aires. Puedo decir que mi sueño de entonces lo cumplí y con el nombre de mi stud, que se llamaba Luz Celeste, que es el nombre de mis dos hijas, porque sus nombres son María luz y María celeste. Ganar con EL BICHO en Buenos Aires y anotado con el stud Luz Celeste me lleno mucho de orgullo

¿Cuál es tu sueño ahora?

Que ojala dios me regale la dicha de, después de jubilarme en el hospital donde trabajo y donde ya llevo 31 años de antigüedad (me faltan solo dos para jubilarme) poder terminar mi vida en algún lugar donde pueda tener dos boxes, dos caballitos y poder dedicarme a ellos y porque no hacerlo junto a mi hijo Laureano.

¿Qué es el turf para vos?

Hoy a los 58 años estoy invadida de recuerdos de turf, recuerdos lindos, hermosos, y otros más tristes pero siempre para mí el turf es respeto; El respeto existe en el burrero del corazón, el verdadero burrero ante todo es respetuoso, antes corríamos en contra el clásico, pero estábamos juntos toda la semana y nos ayudábamos unos al otros, y cuando llegaba el momento de la carrera, al que ganaba, el otro iba y lo felicitaba, no existía la falta de respeto, estaba bien porque era competencia sana, era nuestro trabajo, nuestro medio de vida, nosotros no jugábamos, no éramos timberos, nosotros éramos TRABAJADORES DEL TURF y vivíamos del turf como hay millones de familias que lo hacen.

Hay distintas fases del turf que la gente de afuera desconoce, yo veo en las redes cosas que la gente que no sabe dice, pero los que conocemos y amamos al turf, sabemos que el turf es magia, es respeto, es código, es corazón, es amor, es grandioso. El turf es el deporte de los reyes

Solo me queda decirte gracias Norma, sin dudas son una gran inspiración y un orgullo para las mujeres.

Constanza Pulgar
De Turf Un Poco

Constanza Pulgar