El caballo lo vale

El caballo lo vale

Estoy abrumado por la onda que campea en estos tiempos relacionados con el turf. Cuando tengo la oportunidad de conversar con la gente, ya sea en un viaje en taxi, en un círculo de conocidos e incluso de amigos, el concepto es el mismo en el momento que digo que soy periodista de turf jubilado: ¿Pero todavía existen las carreras de caballos? es la pregunta recurrente y trato de informarles lo que ocurre en realidad. El tema es que la actividad sigue pero los tiempos cambian e intento que se comprenda una situación que ha transformado lo de antaño en una actualidad con diferentes facetas. Si debo analizar lo ocurrido con el paso del tiempo quiero señalar claramente que el juego ha influido de una manera decisiva en el contexto del turf. Para fundamentar esta opinión me baso en las opciones de antes y ahora. En mi juventud la posibilidad que existía para los jugadores eran las carreras de caballos, el casino en Mar del Plata o el quinielero clandestino que pasaba por los barrios para levantar los números que se jugaban en los lugares previamente indicados por la cultura popular, como bares, almacenes, peluquerías y otros centros conocidos y donde tanto hombres como mujeres apostaban a un numerito para tentar la suerte en los sorteos de la lotería. Eso favorecía a  los hipódromos para darle un plus sobre la chance de poder intentar jugar y apostar. Por eso también se condenaba a la persona que salía de su casa con prismáticos escondidos para que no lo tildaran de “burrero”, que más que un calificativo era un insulto. La cuestión es que con el tiempo se fueron acumulando opciones varias hasta llegar a hoy en día, donde cualquiera puede prender su celular y jugar a lo que quiera y a la hora que prefiera. La competencia lúdica llego a tal punto que el turf solo quedó para los que aman la actividad y la posibilidad de ver un espectáculo que llena los ojos, pero se minimizo aquella otra cara de la moneda, que es el placer de ganar plata apostando a un caballo. A punto tal que el mismo escenario ofrece las máquinas tragamonedas como una opción para el jugador

Entonces ahí tenemos una explicación valedera para considerar que ya no existe el mismo imán que tenía el turf pero eso no significa que se esté muriendo, está cambiando, como sucede en muchos ámbitos de la sociedad. Y esto llama a la reflexión sobre dos temas, en primer lugar el amor de los criadores, propietarios y aficionados por una fiesta única donde siempre el caballo es el primer actor, seguido por el jockey, el cuidador y el público que se manifiesta en las tribunas con su pasión.

Las carreras de caballos son parte de la vida de mucha gente que tiene la oportunidad de asistir a un espectáculo pleno de emoción y belleza, ya no existen para los más jóvenes los carritos que llegaban en mi tiempo tirados por caballos para ver un animal tan bello, la historia puso al sangre pura de carrera para exhibirlo como un regalo de la naturaleza y solo por eso vale la pena acudir a un hipódromo.

Por Norberto Laterza

Stud Chanta (SI)
Talabarteria La Fusta
Haras Don Teodoro
Hipódromo de Palermo
Asociación del Personal de Hipódromos, Agencias, Apuestas y Afines de la República Argentina
Obra Social del Personal de la Actividad del Turf / Unión de Trabajadores del Turf y Afines
De Turf Un Poco
Asociación Gremial Profesionales del Turf 
Haras / Stud Juan Antonio
Haras San Benito
Haras Don Florentino
Hipódromo de San Isidro

Norberto Laterza