Los asados de Josengo

Josengo Lombardo estuvo a cargo, durante años, del servicio de comedor y cantina el Hipódromo de Gualeguay. Carismático y siempre bien dispuesto para atender a la nutrida clientela que se daba cita en cada reunión hípica, su figura es un símbolo de una época dorada del turf del sur entrerriano. Cuidadores y Jockeys que ya no están pero forman parte de la historia grande de nuestro turf: el Hugo Martínez, Juan Gramajo, Tachuela Arrativel (cuyo legado continúa a través de sus hijos), Juancho Giaccio, Ramón Bogado, Hugo Petizco, Marcó, Manoguerra, Benítez, Cachi Colazo y Charro Mendieta por citar sólo algunos y otros que aún continúan en actividad como el Patón González y el Huguito Fahler.

Montas de la talla de Guachita Eguiazábal, el Ángel Valdez y Perico Ojeda, entre otros y Carlos Mourazos, Picullo, Tiento Martínez, el Ruso Páez, que llegaban desde Gualeguaychú con buena caballada.


Desde temprano había carne lista y mucha gente comía de mañana o al mediodía y aquellos entusiastas cuyos pupilos corrían en esos horarios esperaban a finalizar la carrera para sentarse en las mesas y si el caballo ganaba era grande la barra que se sumaba a los festejos.
En mi vida he comido muchos y muy buenos asados pero digo, sin temor a equivocarme, que ninguno tan sabroso como aquellos que comíamos de parado junto a mi padre servidos por por Poroto Tassistro y hechos por Josengo Lombardo.
Fabricio Castañeda
By: Constanza Pulgar – De Turf Un Poco



















